EL COLOR ROJO
Este color se asocia al amor, la alegría, pasión y fuerza. Al fuego y al calor. Es el color de la actividad y el impulso, de la acción. En la decoración de interiores el rojo es un color muy usado en las tendencias modernas y high tech, ya que llena de energía y movimiento los lugares que decora. Cuando se escoge el color rojo para pintar paredes por lo general se aplica en un sector del espacio y no en su totalidad. Como llama intensamente la atención, no debemos usarlo en gran cantidad porque puede resultar en ambientes con mucha intensidad cromática.

Los colores intensos deben dosificarse en cantidades pequeñas, pues si se pinta con colores oscuros sobre grandes superficies, da una impresión de ahogo.

Forma una buena combinación con negro o blanco. Muy a menudo se utiliza en detalles o accesorios para dar vida a ambientes monótonos. Cuando se escoge el color rojo para pintar paredes por lo general se aplica en un sector del espacio y no en su totalidad. Como llama intensamente la atención, no debemos usarlo en gran cantidad porque puede resultar en ambientes con mucha intensidad cromática.

Los colores intensos deben dosificarse en cantidades pequeñas, pues si se pinta con colores oscuros sobre grandes superficies, da una impresión de ahogo.

Forma una buena combinación con negro o blanco. Muy a menudo se utiliza en detalles o accesorios para dar vida a ambientes monótonos.

EL COLOR NARANJA
Este color simboliza la incandescencia y el calor. Es estimulante y brillante. Lo asociamos al fuego y las llamas, por lo que transmite sensación de calidez.

Es un color energético y crea ambientes acogedores. Posee la luminosidad del amarillo y la intensidad del rojo. Tiene una fuerza activa, radiante y expansiva. Al igual que el rojo no se aconseja utilizarlo en grandes áreas por su intensidad.

Evoca la naturaleza por ser uno de los colores de la tierra, combinado con marrones o texturas de madera lo asociamos fácilmente a la estación de otoño. Por otra parte tiene tonalidades y connotaciones exóticas, y podemos utilizarlo para dar un toque de modernidad y dinamismo. Es uno de los colores mas cálidos y mas fáciles de integrar en todas las tonalidades neutras, se adapta de muy bien en espacios combinado con blanco y/o negro. Con el blanco genera ambientes suaves y delicados. El negro y el gris contrastan con la propia naturaleza del naranja y permiten crear una decoración elegante y moderna. Gracias a sus numerosas tonalidades y significados, el naranja es un color que puede ser utilizado en casi todos los espacios de la casa.

EL COLOR ROSA
Este color históricamente ha sido asociado a lo femenino, lo romántico y al amor. Sugiere delicadeza, inocencia y alegría juvenil. Abarca una amplia gama de cromática, con asociaciones muy diversas según su tonalidad.

Podemos encontrar tonos de rosa muy suaves, pasteles, hasta los más intensos como el magenta. Los rosas fuertes resultan ser sensuales y voluptuosos. El rosa chillón es brillante, divertido y excitante, asociado a lo juvenil. Los rosas pálidos le dan al hogar un toque de distinción, frescura y luminosidad. En la decoración se puede aplicar en todo tipo de ambientes ya que se adapta a múltiples situaciones, ofreciendo innumerables posibilidades. Puede resultar un color excitante o por el contrario un color que invite al relax dependiendo de su tonalidad.
En un espacio de estilo clásico es ideal combinar un rosa pálido con blanco tiza o marfil para obtener interiores distinguidos y armoniosos. Combinar rosa viejo con salmón o durazno, azules en tonalidades pasteles, verdes secos y texturas de madera, permite generar acogedores ambientes con estilo rústico.

En habitaciones modernas, obtendremos un estilo pop, vibrante y juvenil, combinando el magenta intenso con negro y gris. El color rosa siempre ha estado asociado con princesas, por lo que es el sueño de muchas niñas tener su cuarto decorado con este color. En habitaciones infantiles puede combinarse con muebles y detalles en color blanco, o con verde para crear ambientes más alegres.

EL COLOR VERDE
Es el color de la vida, del renacimiento de la primavera. Lo asociamos a la juventud, por ser el color de la naturaleza sugiere aire libre y frescor. Libera el espíritu y transmite equilibrio, es símbolo de nueva vida, sanación y esperanza.

Una de las peculiaridades del verde es que, dependiendo de su tonalidad, puede ser frío o cálido. Al obtenerse de la mezcla de los primarios: azul y amarillo, si se tiende hacia el primero resultará reflexivo, y si se inclina hacia el segundo, nos dará impresión de ambiente soleado. Por ello, nos encontramos ante un color que ofrece múltiples posibilidades de combinación para lograr diferentes sensaciones.

En decoración podremos utilizarlo en salones, cocinas, dormitorios y, en general, en cualquier habitación que queramos dotar de frescura. En los baños se suele emplear en combinación con blancos y azules, consiguiendo una sensación de frescura y limpieza. En los dormitorios los verdes intensos, principalmente en los de los niños, generan ambientes
alegres por el día y acogedores por la noche. Los verdes intensos, debido a su fuerza y presencia, deberemos dejarlos para los detalles.
Generalmente, los tonos pastel son usados para pintar paredes amplias pues confieren un aire liviano, alegre y espacioso a las estancias que iluminan.

Las tonalidades pasteles del verde combinan con los colores neutros, rosas pálidos y dorados. Si en su composición se ha utilizado una generosa cantidad de amarillo, aumentará la sensación de calidez y luminosidad. Crean ambientes tranquilos y sosegados. Los verdes más ligeros y brillantes contribuyen a la creación de ambientes modernos y frescos. Por el contrario, los más oscuros generan sensación de seriedad y madurez. Las variedades más cítricas, como el color lima o el verde manzana, crean resultados muy agradables combinadas entre ellas y con tonos amarillos, ocres o marrones. Son ideales para zonas alegres, cálidas y llenas de vitalidad ya que estos colores aumentan esas sensaciones.

Los más fuertes, en la línea del verde esmeralda, generan ambientes sofisticados y modernos. Si disponemos de una buena iluminación, podemos arriesgarnos a mezclarlos con tonos intensos y oscuros de la paleta de los rojos, naranjas o amarillos. Debemos evitar en interiores reducidos, las tonalidades verdes grisáceas o que tiendan al
marrón ya que son demasiado oscuros y apagados y no facilitan la creación de espacios cálidos
y confortables, sino más bien fríos. Solo son aceptables en zonas con abundante luz.

EL COLOR AZUL
El color azul pertenece a los primarios, y es representante de la gama de los colores fríos. Su asociación con el mar le confiere profundidad y su relación con el cielo le transmite nobleza. Se asocia con la tranquilidad, la calma, y da la impresión de autoridad, éxito, honestidad y seguridad, por lo que utiliza para transmitir sensaciones de descanso, recogimiento y seguridad. Influye también el matiz del azul: el claro produce un efecto de calma, paz, limpieza
y frescura, mientras que el azul oscuro representa seriedad, carácter analítico y suele estar relacionado con el ámbito académico.

Permite crear diferentes ambientes en función de la tonalidad que utilicemos, ya que son muchas la posibilidades cromáticas que ofrece. Puede tener un toque mediterráneo y relajado junto al blanco, imitando la sensación del entorno marino. Combinado con la madera podemos
crear un estilo nórdico, o bien chic si usamos sus versiones más intensas como el azul petróleo.
Tradicionalmente el color azul pastel se ha empleado en las habitaciones infantiles puesto que es un color delicado. Podemos recurrir a esta tonalidad para hacer espacios muy románticos y llenos de delicadeza.

Las gamas más suaves y refrescantes, como el azul cielo y las diferentes variedades pastel aportan luminosidad a los espacios y generan mayor sensación de amplitud, por lo que son especialmente aconsejables en estancias de dimensión reducida y escasa luz natural. En dormitorios potencian la sensación de relajación y mejoran el sueño.

Los azules que cuentan en su composición con un alto contenido de verde puede ser combinados con cualquier gama verdosa, tonalidades de amarillo, violetas y neutros creando ambientes frescos y originales. Los tonos azulados que contienen rojo en su composición, como pueden ser el violeta o el lila, son apropiados para espacios oscuros y fríos, ofreciendo calidez. Otro color derivado de la mezcla es el lavanda y se recomienda utilizarse en estancias de estilo rústico que pretendan reflejar atmósferas sosegadas y cargadas de romanticismo. Los mas oscuros e intensos deben utilizarse parcialmente para evitar la sensación de ahogo. Es ideal combinarlos con otros colores que aporten energía y vitalidad como los blancos, cremas, grises y beiges, generando contraste y ambientes elegantes. También podemos combinarlos
con colores vivos como rojos ladrillo, rosas y naranjas.

Por su relación con el agua y la limpieza, en el baño ha sido unos de los colores más utilizados. Es distinguido y en estas zonas su unión con el blanco es casi fundamental, fiel reflejo de pureza y luminosidad, un factor muy importante a tener en cuenta en aquellos que carecen de luz natural.

EL COLOR AMARILLO
El amarillo pertenece a la gama de los colores cálidos, es un color estimulante y embellecedor. Asociado con el sol, transmite vitalidad e irradia energía. Los entornos se ven iluminados por la potente fuerza luminosa de este color. Transmite serenidad y sociabilidad, es un color alegre y divertido.

En la decoración aporta calor y vitalidad al hogar. Gracias a sus múltiples tonalidades se puede utilizar en casi todas las habitaciones con el efecto de aumentar la luminosidad de los ambientes, contrarresta los espacios fríos, marcando pautas cálidas y enfocando los detalles. También se puede emplear para paredes grandes ya que es suficientemente claro y luminoso como para poder favorecer cualquier tamaño de espacio y cualquier iluminación. La gama de amarillos intensos permite crear una decoración estimulante. Su tonalidad más viva es ideal para lugares de paso, aportándoles alegría y personalidad. También es un color acertado para la cocina pero siempre utilizándolo sin sobrecargar. El amarillo y el azul combinados forman una alegre paleta, a la que asociamos la arena en contraste con el mar, o a los girasoles en el campo con el cielo como marco.

La gama de amarillos suaves son ideales para las habitaciones. El amarillo pálido es una tonalidad adecuada para crear ambientes de estilo rústico, es ideal combinado con blanco tiza, verdes y mobiliario de madera.La gama de los fríos, como el amarillo prímula o el limón, dan un impulso de energía a los ambientes, especialmente en combinación con verde aguamarina y el turquesa claro.

Habitaciones con poca luz solar, parecen cálidas y frescas con el amarillo yema. Este amarillo es un color intenso que exige estar acompañado por colores similares. Queda magníficamente combinado con ultramarino y con un fresco verde hoja. Azul grisáceo, verde menta y azul piedra combinan mejor con el amarillo prímula y el amarillo pálido.

EL COLOR VIOLETA
Es la unión entre dos colores con personalidades opuestas, rojo y azul, sugiere misterio, opulencia y riqueza pero también melancolía y sensualidad. Se asocia con realeza, dignidad, suntuosidad e inspira respeto. En decoración tiene un toque exquisito y distinguido. Este color en su gama clara, como el lila por ejemplo, es delicado fresco y de acción sedante. Debido a su riqueza claroscura y su variedad de tonalidades, el violeta combina con muchos colores.

Es un color capaz de reproducir la sobriedad del negro, muy adecuada para los comedores o
los dormitorios, ofreciendo al mismo tiempo mucha más luminosidad. Convierte los ambientes
en estancias elegantes y contemporáneas, aportando una sensación de sobriedad. Suele
pensarse que este color no quedará tan bien en la cocina o el baño como en el salón. No
obstante es ideal un violeta suave para los baños, el pasillo o la cocina.


Para los dormitorios son interesantes los tonos claros: lilas o malvas, que permiten crear un ambiente fresco. Combinados con muebles de madera, algodón blanco con detalles verdes lograremos un ambiente con delicados toques románticos. El violeta eléctrico combinado con el gris es ideal, ya que este color destaca todas las tonalidades de violeta. También combina de maravilla con el mobiliario blanco o negro lacado. Los violetas combinados con elementos plateados, permiten generar ambientes de última moda, modernos y elegantes.

Con las tonalidades oscuras como el ciruela podemos lograr un estilo chic. Los tonos berenjena, púrpura o gris violáceo combinan con los encajes negros y los tejidos acolchados, creando un ambiente barroco.

EL COLOR MARRÓN
Este color evoca a la naturaleza, asociamos los marrones a la tierra, la madera, las piedras. Por
su carácter denso y firme se lo considera un color serio, honesto, simple, amistoso. Sus matices
son tanto cálidos, como fríos. Se trata de un color compuesto en sí mismo por varios colores y
combina a la perfección con casi todos los demás tonos.

Sus tonalidades variadas permiten crear ambientes muy diferentes y las combinaciones con los
demás colores lo hacen versátil, puesto que permite crear ambientes vivos y vibrantes, o bien
espacios llenos de tranquilidad, naturales e íntimos.

Este color da un toque acogedor a las estancias, por eso es apropiado para los grandes
espacios en los que a veces escasea la calidez. Utilizado en paredes, no debe estar
sobrecargado, porque puede generar un ambiente opresivo. Lo ideal es utilizarlo en paredes
En la decoración da una sensación de seguridad y comodidad. Se acopla a cualquier estilo
decorativo, aunque siempre quedará mejor con muebles claros o blancos por el contraste de
los mismos. El color del cuero natural y el avellana permite acentuar la sensación de
comodidad.

Junto a los motivos vegetales y plantas, introduce en los ambientes la frescura de la
naturaleza. Combinado con con el beige, el crema, el arena, y también con un verde o azul
muy pálidos, permitirá crear un ambiente elegante, sofisticado y de inspiración natural.

En una decoración más moderna, combinando el color chocolate con turquesa o fucsia, se
obtiene un estilo vibrante y dinámico. Con tonos como el azul o el amarillo queda
especialmente bien, con naranja podremos crear un estilo retro.